Alimentos congelados: cómo manipularlos y descongelarlos con seguridad
Congelar ayuda a conservar los alimentos, pero no elimina necesariamente los microorganismos. Aprende a guardarlos, descongelarlos y cocinarlos sin romper las buenas prácticas de higiene.
Los alimentos congelados son prácticos, pero el frío no convierte en seguro un alimento que se contaminó antes ni destruye necesariamente los microorganismos que ya contiene. La congelación frena o detiene su desarrollo mientras el alimento permanece congelado; por eso, la seguridad depende también de cómo lo guardas, descongelas y cocinas. [Este artículo no lleva referencias numéricas dentro del cuerpo.] La EFSA recomienda descongelar en el frigorífico y consultar el envase: algunos productos pueden cocinarse directamente desde el congelador. [2, 57, 16771]
Guárdalos sin perder el control
Al llegar a casa, separa los alimentos que necesitan congelación y guárdalos con rapidez. Sigue las instrucciones de conservación del envase y no lo tires hasta conocerlas. Si el producto requiere frío, el tiempo a temperatura ambiente debe ser lo más corto posible: los microorganismos pueden multiplicarse con rapidez en condiciones templadas, y la congelación no los destruye. [57, 2]
Para congelar alimentos en casa, resulta práctico dividirlos en porciones pequeñas y usar recipientes o bolsas adecuados, bien cerrados y destinados a alimentos. Las porciones facilitan organizar lo que se utilizará y pueden congelarse con más rapidez. Mantén los alimentos protegidos, evita que entren en contacto con productos químicos o envases que hayan contenido sustancias no alimentarias y conserva el etiquetado o la información necesaria para seguir las instrucciones del fabricante. [57]
No llenes el congelador de manera que se impida la circulación del aire frío. Un termómetro permite comprobar la temperatura del aparato; la FDA recomienda que el congelador se mantenga a 0 °F o menos, aproximadamente −18 °C. Sigue además las indicaciones del envase para la conservación y el uso. El frío ralentiza el crecimiento microbiano, pero no esteriliza el alimento. [57, 16770]
Descongela en condiciones controladas
La opción más sencilla y prudente es descongelar en el frigorífico. Coloca el alimento dentro de un recipiente tapado, en una zona baja, para contener posibles líquidos y evitar que caigan sobre otros alimentos. Mantén separados los alimentos crudos y los cocinados o listos para comer; limpia de inmediato cualquier derrame. El Ministerio de Consumo aconseja que el alimento en descongelación quede tapado y en el estante inferior. [2, 57]
No dejes los alimentos descongelándose sobre la encimera. La superficie puede calentarse mientras el centro sigue congelado, y la temperatura ambiente favorece el crecimiento de microorganismos. La FDA indica también que son métodos seguros el agua fría y el microondas. Si se elige uno de estos métodos, el alimento debe cocinarse inmediatamente después. Sigue las instrucciones del producto y evita improvisar un método distinto. [16770]
Algunos alimentos se pueden cocinar directamente desde congelados. No lo des por supuesto: comprueba el envase y sigue sus indicaciones de preparación. Si el producto requiere descongelación, hazlo de forma controlada y evita dejarlo innecesariamente a temperatura ambiente. [2]
Evita la contaminación cruzada
Lávate las manos antes de manipular alimentos y después de tocar alimentos crudos. Limpia las superficies, los recipientes y los utensilios utilizados. Mantén separados los productos crudos de los cocinados, y no pongas alimentos listos para comer en un plato que haya contenido producto crudo sin lavarlo antes. [2, 16770]
Durante la descongelación, los jugos pueden contaminar otros alimentos. Un recipiente tapado y situado en la parte baja del frigorífico ayuda a contenerlos. Si hay un goteo, limpia el derrame y lava las superficies afectadas. No guardes juntos alimentos y productos de limpieza, ni reutilices recipientes que hayan contenido sustancias químicas. [57, 2]
Cocina y sirve sin confiar en el aspecto
Cocina los alimentos según las instrucciones del envase. El color y la textura por sí solos no son indicadores fiables de seguridad; la FDA recomienda usar un termómetro alimentario para comprobar las temperaturas internas seguras aplicables al producto. Como los alimentos y las preparaciones varían, no hay una única temperatura que pueda aplicarse aquí a todos. [16770, 2]
Si recalientas alimentos que se cocinaron y luego se refrigeraron o congelaron, caliéntalos bien. La EFSA recomienda recalentar adecuadamente los alimentos previamente cocinados para destruir bacterias que pudieran contaminarlos durante el almacenamiento. Si se trata de sopas o salsas, la FDA recomienda llevarlas a ebullición al recalentarlas. [2, 16770]
Señales para revisar tu rutina
- El paquete está roto, abierto o ya no permite seguir sus instrucciones: no supongas que el producto sigue en condiciones adecuadas; consulta la información del fabricante.
- Hay líquido de descongelación fuera del recipiente: limpia el derrame y protege los alimentos cercanos.
- No sabes cómo debe prepararse el producto: conserva el envase o busca sus indicaciones antes de cocinarlo.
- El alimento permaneció a temperatura ambiente durante la descongelación: no continúes como si se hubiera descongelado en frío; el método no es recomendable. [2, 57, 16770]
Como regla de cocina, mantén el producto congelado hasta que estés listo para usarlo, descongélalo en el frigorífico cuando corresponda, separa crudos y cocinados y sigue el envase. El frío conserva, pero no sustituye la higiene ni una cocción adecuada. [2, 57, 16770]