Guía de ingredientes

Puerros

El puerro aporta un sabor suave, ligeramente dulce y cercano al de la cebolla, sin imponerse a los demás ingredientes. Puedes saltearlo, asarlo o incorporarlo a sopas y guisos; también se puede comer crudo en láminas finas. Límpialo con cuidado entre sus capas.

Puerros
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Categoría
Verduras y hortalizas
Estado
Fresco
Unidad habitual
unidad
Ficha editorial

Qué es

El puerro es una hortaliza fresca del género Allium, como la cebolla y el ajo. Tiene una base blanca y alargada y hojas que pasan del verde claro al verde oscuro. En cocina se aprovechan especialmente la parte blanca y la verde clara; las hojas más oscuras también pueden aportar sabor a caldos. Su gusto recuerda a la cebolla, pero suele ser más delicado y ligeramente dulce. Puede servirse como ingrediente de una preparación o como hortaliza principal.

Cuándo usarlo

Úsalo cuando quieras añadir un fondo aromático más suave que el de la cebolla, o cuando quieras que la propia hortaliza destaque en el plato. Funciona en sopas, cremas, caldos, guisos y salteados, y también en tartas saladas y platos con huevo o queso. Crudo, cortado muy fino, añade un toque fresco a una ensalada. Se encuentra en el mercado durante todo el año en algunos lugares, aunque la disponibilidad y la temporada pueden variar según la zona.

Cómo usarlo

Retira la base con raíces y, si lo deseas, las puntas verdes muy oscuras. Corta el puerro a lo largo y separa las capas bajo el agua corriente para retirar la tierra que pueda quedar entre ellas; escúrrelo antes de cocinar. Rebánalo para saltearlo o añadirlo a sopas, guisos y cremas. Un salteado suave lo ablanda y permite usarlo como base de otros platos; también puedes asarlo y servirlo como guarnición. Para ensaladas, córtalo muy fino. Las hojas verdes pueden usarse para dar sabor a un caldo.

Sabor y textura

Su sabor recuerda a la cebolla, pero es más suave y puede resultar ligeramente dulce y terroso. Crudo, el puerro es firme y crujiente; cocinado, se vuelve tierno y sedoso. Las partes blanca y verde clara suelen ser más delicadas, mientras que las hojas exteriores oscuras pueden resultar más fibrosas. El punto final depende del corte y de la técnica: puede conservar algo de firmeza o quedar muy blando.

Cómo elegirlo

Busca puerros firmes, con la base blanca y las hojas verdes, sin partes amarillentas ni grietas visibles. Si vas a cocinar varios a la vez, elegir ejemplares de tamaño parecido puede ayudar a que se cocinen de manera uniforme. El tamaño y la proporción de blanco y verde varían entre ejemplares, así que escoge según el uso: las partes tiernas para servir como ingrediente principal y las hojas para aportar sabor a preparaciones como los caldos.

Conservación

Guarda los puerros frescos sin lavarlos ni recortarlos y mantenlos en una bolsa de plástico en el cajón de verduras del refrigerador. Lávalos y córtalos cuando vayas a prepararlos, no antes de almacenarlos. La duración depende de su frescura inicial y del tiempo transcurrido desde la compra; revisa el estado del producto antes de usarlo y sigue las instrucciones del envase si las hubiera.

Sustituciones

Si no tienes puerro, puedes usar cebolleta o cebolla de verdeo, que tiene un sabor a cebolla algo más intenso. La cebolla, la chalota o el cebollino también pueden funcionar según el plato. Ningún reemplazo reproduce exactamente la textura y el sabor delicado del puerro: ajusta la cantidad al gusto y ten en cuenta que el resultado puede ser más intenso o tener una textura distinta.

Errores frecuentes

No omitas la limpieza entre las capas: la tierra puede quedar atrapada en el interior. Evita asumir que las hojas verdes oscuras tienen la misma ternura que la parte blanca; pueden ser más fibrosas. Si las usas, son más adecuadas para dar sabor a un caldo que para servirlas en trozos grandes. Para ensaladas, córtalas muy finas y recuerda que el sabor y la textura serán distintos de los del puerro cocinado.

Seguridad y alérgenos

Abre las capas y enjuágalas cuidadosamente bajo agua corriente para retirar la tierra antes de cortar o cocinar. Si el puerro se vende envasado o ya preparado, sigue las indicaciones de conservación y uso que figuren en la etiqueta.

Usos culinarios

  • Base aromática suave para sopas, guisos y caldos
  • Hortaliza protagonista en cremas, tartas y guarniciones

Técnicas recomendadas

  • Cortar y saltear suavemente para ablandar
  • Asar hasta que quede tierno
  • Cocinar en sopas, guisos y caldos
  • Cortar muy fino para ensaladas crudas

Combina bien con

  • Patata y otras verduras
  • Huevos y queso
  • Pescado
  • Perejil, salvia, tomillo o albahaca

Preguntas frecuentes

¿Qué parte del puerro se puede comer?

Se usan habitualmente la parte blanca y la verde clara. Las hojas verdes también pueden aprovecharse para dar sabor a caldos.

¿Hay que lavar el puerro antes de cocinarlo?

Sí. Córtalo a lo largo y enjuaga las capas, separándolas para retirar la tierra que pueda quedar dentro.

¿Se puede comer puerro crudo?

Sí. Córtalo muy fino para incorporarlo a ensaladas; crudo resulta más firme y crujiente que cocinado.

Por 100 g

Valores nutricionales estimados

31 kcal / 130 kJ
Grasas
0,2 g
Grasas saturadas
0,03 g
Hidratos de carbono
7,62 g
Azúcares
2,11 g
Fibra
1 g
Proteínas
0,81 g
Sal
0,02 g

Valores de referencia por 100 g del alimento seleccionado. Pueden variar según la variedad, el origen, la marca y el procesado.

Fuentes y revisión: USDA FoodData Central vía Linkses · Leeks, (bulb and lower leaf-portion), cooked, boiled, drained, without salt

Datos actualizados:

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